lunes, 19 de noviembre de 2007
Publicado por Desconocido @ 21:28
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Providencia, 19 de noviembre de 2007.

Señor Ruperto:
Escuché su comentario del domingo 18 de noviembre, acerca de los estragos que deja el problema del racismo. Me pareció un análisis muy interesante acerca de los orígenes de los odios raciales y entre pueblos. En especial, se agradece la explicación que dio acerca del origen de las tensiones entre los países de América Latina, que teniendo un mismo origen hoy viven entre disputas.
Sin embargo, al final de su columna hubo un comentario que quebró con lo comentado y que me pareció un exabrupto respecto de todo el desarrollo del tema. Me refiero al cometario que realizó respecto a la disputa entre el rey Juan Carlos II de España y el presidente venezolano Hugo Chávez.
Aparte de lo fuera de foco, tal declaración sonó muy subjetiva, como que el comentador quiso reflejar su posición política al defender a uno de los participantes de la contienda, el señor Chávez, aludiendo a consideraciones históricas de la llegada al poder de ambos debatientes desde una posición que se notó demasiado subjetiva.
Si bien el rey Juan Carlos II fue puesto como monarca por el dictador Francisco Franco, no debe olvidarse que ha sido uno de los pilares de la transición española a la democracia. Gracias a él se pudo llegar a los acuerdos de La Moncloa, que devinieron en la actual constitución de ese país. Pero fue durante el intento de golpe del 23 de febrero de 1981 donde la ciudadanía española pudo hallar en el rey un garante de la institucionalidad democrática que recién se estaba instalando. Hoy en día España es una democracia estable, aceptada en su esencia por la gran mayoría de los españoles y respetada por la mayor parte del mundo, aún cuando hayan cometido errores graves como apoyar la guerra en Irak. Incluso habiendo partidos como el Popular, que podrían ser considerarse como “herederos” del franquismo, no puede negarse que en ese país hoy existe un grado de civismo que muchos vecinos europeos se lo quisieran.
Al revés, tenemos a la Venezuela de Chávez. Si bien como persona comparto algunos de los postulados de la “revolución bolivariana” (de hecho, voté por Hirsch en las presidenciales de 2005), de un tiempo a esta parte su gestión se aleja bastante de lo que podríamos considerar una democracia. Se puso como ejemplo las elecciones en que continuamente es favorecido, que para los observadores internacionales resultan adecuadas a los estándares democráticos. ¿Significa eso que por sí el gobierno de Chávez es democrático? Las elecciones parlamentarias en Chile también cumplen con estándares de transparencia y probidad pocas veces vistos en América Latina, y sin embargo gracias al sistema binominal también las hallamos injustas y poco democráticas. Además, si Chávez no ha tenido oposición es debido a la poderosa maquinaria propagandística dirigida desde el Estado que denosta continuamente a la posible oposición y la hace “desaparecer” ante los votantes (sin contar con actitudes como el cierre de la televisora RCTV). Influencias poderosas obviamente sugestionan a la población, y esto ocurre en regímenes de izquierda, centro y derecha cuando no hay un margen para el debate.
No crea que con esta crítica me estoy declarando de derecha ni nada por el estilo. Soy de izquierda, y encuentro que Chile es la peor democracia del mundo, con una constitución impuesta por una dictadura, con un sistema binominal que impide verdadera representación, con un sistema económico injusto que deviene en una de las peores desigualdades de ingreso del orbe y un acendrado centralismo social, territorial y económico. Ante este escenario, dan ganas de que hubiera una revolución a la venezolana, y a veces he caído en la tentación. Sin embargo, en mi opinión de los dos modelos enfrentados en la Cumbre el que debe imitar Chile es el español, donde existan acuerdos sociales (de los verdaderos, no los de ahora, que son sólo pactos políticos) que lleven al país a una democracia plena, antes que entregar nuestras frustraciones a grupos o personas que, con buena o mala intención, terminen perdiendo el rumbo y llevándonos a un infierno que parecía ser un paraíso.
De cualquier manera, esta crítica no quita que el programa ha sido un aporte para el periodismo y que de cualquier modo es una opinión interesante para el debate público. Sólo se le pide un poquito más de objetividad.

Lo saluda atentamente

Sergio Arenas B.

(Carta publicada a propósito del comentario radial que se difunde por Radio Biobío de Santiago cada domingo, en específico se refiere al hecho el día domingo 18 de noviembre de 2007)

Tags: carta, radio, Biobío, comentario, realidad, actualidad, sociedad

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