miércoles, 23 de julio de 2008
Publicado por Desconocido @ 5:43
Comentarios (0)  | Enviar

Tengo que reconocer que no he tenido inspiración para nada. En los últimos meses, he estado en un estado entre plano y depresivo, sin ánimos de reirme pero tampoco con tristeza. Trato de iniciar algo, pero me sucede que o no sé por dónde empezar o no sé cómo terminar lo que he empezado.

No me había dado cuenta lo difícil que es llevar un blog como éste. Hay días que se me ocurren un montón de ideas para llenarlo. Proyectos, historias, comentarios a la realidad actual, etc. Pero como que pierdo el entusiasmo en cuanto inicio la redacción. Razones pueden haber muchas, pero hay dos que me complican: mi falta de constancia para hacer las cosas y la idea de que nadie está leyendo mi blog, pese a que mi contador de visitas diga otra cosa, con lo cual me frustro bastante. Curiosamente, dos cosas que quiero ser en la vida son ser escritor y ser líder, pero parece que no voy a ser ni lo uno ni lo otro.

Sobre la primera razón puedo dar muchas excusas. Que he tenido que estudiar para mis exámenes, que no tengo internet en mi casa, que me da sueño cada vez más temprano, etc. Sin embargo, sé que un escritor de verdad debería pasarse el día dedicado a tal labor, o al menos un tiempo importante, sea redactando, sea investigando o recolectando información. En verdad, ser escritor es un trabajo tan exigente como cualquier otro. Y ni siquiera he hecho mi memoria de titulación. Así, como escritor estoy condenado al fracaso.

La segunda idea es más compleja de entender y viene de un montón de causas que provienen de épocas pasadas. Cuando era chico me diagnosticaron una enfermedad mental la cual me provoca síntomas como hablar solo y comportarme como un niño. De hecho, mi edad mental hoy día está alrededor de los 11 años (y tengo 23). Cuando era más joven tenía un desarrollo intelectual superior a la media de mis compañeros de curso, y pensaba en cosas un tanto raras para lo que se espera de un niño. Sobre todo, me gustaba defender causas imposibles, lo que más de algún problema ha traido para mí y mi familia. Es por esta razón que mis papás no quieren que me vuele demasiado. Todavía soy en algún modo un seguidor o "inspirador" de causas imposibles o absurdas, y aún mantengo malas costumbres que a mi edad debería haber abandonado. Y, desde luego, sigo con mis problemas mentales. Lo peor es que de vez en cuando, sobre todo cuando tengo una frustración, reacciono como un cabro chico, con pataleos, gritos y demás niñerías. Eso, pese a que estoy sometido a tratamiento médico.

Uno de mis mayores miedos es no ser útil. Quiero ser alguien en la vida, y siento que hoy estoy sobrando en el mundo. Sé que soy joven y que me falta mucho por lograr, pero ¿quién me asegura que viviré hasta viejo? No quisiera que se dijera de mí que en mi vida he sobrado en el mundo, como muchos hoy sobran. Tengo urgencia en hacer algo importante, algo que trascienda. He vivido la mayor parte de mi vida haciendo cosas inútiles y que sólo tienen significado para mí o para muy pocos. Ahora quiero cambiar y hacer cosas que le sirvan a otros.

Perdonen por hacer esta columna un tanto corta. Pero tenía que sincerarme. Espero que comprendan.


Tags: cosas, pensamientos, temas, inspiración, inutilidades, leseras

Comentarios