sábado, 07 de noviembre de 2009
Publicado por sergioarenas @ 17:11
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No he escrito desde hace tiempo. Quizás es flojera (un defecto que aún no puedo quitarme), a lo mejor porque prefiero estar estudiando (a pesar de tener pocos ramos) o pajareando. Pero si no escribo me pueden borrar el blog. Pero bueno...

Apenas tengo 24 años, pero me gustaría haber tenido más. Parece que es el deseo de todo historiador o que se precie de tal o de los que -como yo- nos gusta la Historia. Es que no es lo mismo que te cuenten los hechos a vivirlos. Yo viví la Revolución Pingüina, viví la Toma de la Escuela de Derecho, viví el oro olímpico de González y Massú, etc., pero hubo muchos momentos que no recuerdo, sea porque no estuve ahí o era muy chico (por ej. tenía cuatro años cuando volvió la ¿Democracia? a Chile).  Y sin embargo, siento que los echo de menos, a pesar de que sólo los conozco de fuentes ajenas a la experiencia. De estos hechos me entero principalmente en los libros, los diarios, de revistas, pero también de algunas páginas de internet, en especial de sitios como Youtube, donde puedo ver videos de otras épocas.

A lo mejor esto de la “nostalgia de lo que no se vivió” es una característica de los historiadores: extrañar aquellas cosas que no se vivieron y que se conocen sólo de oídas. Aunque algunos estudiosos del tema, como cierto profesor que tengo, no les agrada esto de que se eche de menos el pasado. Pero creo que también este “echar de menos” es en cierto modo una crítica al presente que vivimos, cuando lo comparamos con el pasado. Y esta época es una mala época en mi opinión. No es que me crea un moralista y desprecie valores modernos que a mi juicio son necesarios, como la democracia, la libertad de expresión, la igualdad, etc. Pero pienso que en muchas cosas nos hemos “dormido en los laureles” o en otras nos hemos desperfilado.

Y es raro que sea nostálgico a mi edad, porque en la adolescencia y primera adultez lo corriente es que se quieran romper los lazos con el pasado, con todo aquello que huela a “viejo”. Nos gusta proponer ideas, crear cosas, en una frase, buscamos “renovar el mundo”. No lo niego, es más, yo mismo tengo esos deseos. Pero no se debe caer en eso de que “el pasado no sirve” porque no es así. El ayer sirve de parámetro para saber qué debemos cambiar de nuestro presente. También es fuente de inspiración, de redescubrimiento. Por lo demás, llevamos una historia familiar o social en nosotros, y tarde o temprano ésta se nos puede revelar, para bien o para mal.

Yo, cuando más joven, pensé que la Historia debía ser eliminada de los currículos escolares. Claro, a lo mejor es más imperioso en los niños que aprendan a leer y escribir, a contar y a hacer las operaciones básicas. Pero ahora me doy cuenta: los adultos tenemos que ser conscientes de lo que nos rodea, y para ello hay que saber de todo un poco: ciencias, artes, humanidades. Un “hombre completo”, diríamos. Si no, seremos unas máquinas andantes, que sabremos hacer competentemente nuestra labor, pero no tendríamos “sustancia”, seríamos cáscaras huecas. Parece que para allá vamos.

Sí. Mi nostalgia, sea de lo que viví o no viví, tiene ese elemento de rechazo al presente que vivo. Pero bueno. Pasando a otro tema, en este afán nostálgico tengo dos predilecciones especiales, que se relacionan con dos cosas que me han gustado siempre: la música y las mujeres. Me refiero, primero, a los festivales de la canción, y segundo, a los concursos de belleza. Frivolidad pura, dirán, que a simple vista desmentiría mi posición más bien “intelectual” en estas lides, pero creo tener razones para poner atención a ello.

De los festivales se ha hablado mucho. Al que le presto atención especial, por ser el más importante de mi país, es el de Viña del Mar, pero también me gusta averiguar sobre otros como Eurovisión y el desaparecido de la OTI. Sobre todo, me gusta recordar la competencia internacional, esa que era tan importante y que ahora es un mero “relleno” del show principal (para qué hablar de la competencia folclórica&hellipGuiño. No sé, será que antes se ocupaba una orquesta “de verdad”, con menos instrumentos electrónicos. Quizás sea el aura de glamour y brillo que lo rodeaba, cosa que se ha perdido. Conste que de Viña hay nostálgicos como detractores, éstos últimos lo son a veces por razones políticas (la mejor época coincidió con el Régimen Militar). Una cosa es objetiva: la época de los festivales hace rato que pasó, no sólo en Chile sino que en casi todo el mundo. Pareciera que ya no son necesarios para traer artistas o para promocionar nuevos talentos (existen los recitales, los programas de talentos, el Myspace, etc.). Pero a los chilenos pareciera seguir gustándoles. A lo mejor se convirtió en parte de la identidad nacional.

El mismo proceso pareciera vivir los concursos de belleza (con la salvedad de que ya nadie los ve). Los femeninos, claro, porque los masculinos parece que van en sentido contrario. El que me gusta más (y el único que puedo encontrar en Youtube) es el “Miss Chile” para Miss Universo. Me gustan sobre todo los trajes de baño que usaban, muy bellos, muy realzadores, no como los que se usan ahora. Chile era un país que destacaba en el concurso, no tanto como Venezuela o EE.UU., pero lográbamos puntar. No tenemos que mencionar el título logrado en 1987, pero esa década fue gloriosa para nuestro país, donde logramos varias semifinales y una final. Era el resultado de una organización eficiente (a cargo de la revista Paula) que miraba a largo plazo y no se consumía en exitismos ni en apuros por falta de resultados… lo que terminó matando el concurso, al punto de que hace tres años que no enviamos una representante al certamen universal. Ahora es en los otros certámenes donde estamos participando, como el Miss Mundo (en los ’80, el Miss Mundo Chile era el “pariente pobre” frente al Miss Chile… no logro encontrar videos en Youtube) o el Internacional, si bien rara vez hay una selección nacional y hay que designar a la representante. Va a ser difícil un renacimiento, sobre todo por el auge de los grupos feministas que se hacen notar en nuestro país y sobre todo en las altas esferas. Y uno, si quiere pretender ser “progre”, tiene que declarar público rechazo. Así, no quiero ser progresista…

Bueno, esto quería hablar sobre la nostalgia. A lo mejor, es también una forma de albergar la esperanza de un futuro mejor.

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PD: A modo de “Bibliografía”, les dejo algunos links a Internet:
- Un canal de Youtube dedicado a los concursos de belleza: http://www.youtube.com/user/ramaazzu
- ¡¡Viña tiene Festival!! ¿Y nosotros, qué tenemos?, Un artículo crítico del Festival de Viña, en la edición on-line de la revista The Clinic: http://www.theclinic.cl/2009/02/23/%C2%A1%C2%A1vina-tiene-festival-%C2%BFy-nosotros-que-tenemos/
- Chilean Charm, sitio dedicado a los concursos de belleza en Chile: www.chileancharm.com
- Sitio oficial del Festival de Viña 2009: http://festival2009.canal13.cl/ 


Tags: nostalgia, pasado, historia, ayer, hoy, presente, recuerdos

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